jueves, 7 de febrero de 2013

Paraguay



Muchas son las actividades que me gustan hacer, pero una de las que más me gusta es, frenar y mirar el mundo que me rodea, en especial a los jóvenes, ver cómo piensan, que hacen, que sienten, que quieren, que sueñan y que buscan entre otras cosas. Luego de mucho tiempo saco en conclusión que las personas jóvenes se dividen en dos grandes grupos: la masa y los libres. Y todos los días me pregunto ¿Podemos Cambiar al Paraguay?

Son muchas las personas que en la vida no les gusta exigirse piensan que pueden llevar una vida sin una trayectoria definida, sin dejar sus huellas en el camino que recorren, solo se conforman con pasar no importa cómo pero lo importante es pasar así sea el caso de los estudiantes que su calificación sea la que raspe el borde de lo insuficiente o como vulgarmente lo conocemos el "estudiar para pasar" o también en nuestra sociedad parece tener leyes que no hacen falta escribirlas porque están dentro nuestro, estas se pueden reflejar en frases comúnmente usadas por los paraguayos, podemos citar entre ellas el famoso “peichante” “asi nomas luego es acá” “ya da ya “ ya esta nio bien así" estos son fieles ejemplos de la mediocridad en nuestra cultura.

A este grupo de personas las describo como "la masa" son aquellas personas que simplemente se dejan llevar por los demás, aquellas que la mediocridad en sus vidas es algo común, son esas personas que no tienen ideales ni principios, su mayor temor y miedo es el "que dirán", se dejan llevar por la corriente porque simplemente no quieren luchar contra esta. Esta "masa" esta presenté en todo momento, en los jóvenes se ve muy visiblemente en los vicios; el cigarrillo, bebidas, drogas, bulling. Son muchos pretender imponer su verdad y a los libres y recios quieren derribar. ¿Cambiar al Paraguay? Con este grupo de personas, que cuando vieron que la cuesta de la vida era empinada, en cuanto descubrieron que todo lo valioso resultaba difícil de alcanzar, y que, mirando a su alrededor, la inmensa mayoría de la gente estaba tranquila en su mediocridad, entonces decidieron dejarse llevar ellos también, cambiar al Paraguay con este grupo de personas sería imposible.

Entonces me di cuenta que no todo esta perdido, que cambiar al Paraguay seria posible si existiesen personas que realmente lo quieren hacer, entonces me encontré con que de hecho existen personas que lo quieren hacer, son pocos pero con un poco de esfuerzo se logran grandes cosas, buscando acciones que respalden lo que digo que existen personas que quieren cambiar al Paraguay me encontré con muchas acciones como: JQM, DEQUENI, ALDEAS SOS, TELETON, 5MIL POR UN TECHO, FE Y ALEGRIA, AFTER OFFICE REVOLUCIONARIO y muchas otras mas, generalmente respaldadas por jóvenes.
Entonces ¿Cambiar al Paraguay? Es posible o solo es un sueño utópico?
Es sumamente posible, depende de nosotros los jóvenes, es aquí donde deben aparecer las personalidades libres, las personas que tienen principios, valores e ideales, los emprendedores, las personas que realmente quieren hacer las cosas de una manera diferente, que quieren dejar huellas en sus caminos recorridos, las que se atreven a luchar contra la corriente, los que no se dejan llevar por las demás. Es con estas personas con las que comienza la lucha, entonces se genera la pregunta más importante ¿cuál es la lucha?
La lucha consiste en dejar lo mejor de nosotros mismos en cada actividad que hagamos o como vulgarmente se dice: “dejar el 110% de nuestra garra”, tenemos que erradicar la mediocridad de nuestra sociedad, eliminar las leyes psicológicas impuestas por generaciones antepasadas como el “asi nomas luego es aca” “peichante” “ ya da ya” si realmente estamos dispuestos a luchar contra la corrupción, contra la masa, si estamos dispuestos a defender nuestros principios y lo que es mejor para el Paraguay ,SI! señores y señoras se pueden lograr grandes cosas, como de hecho semanas atrás lo vimos en la gran Teletón.

Y el momento es ahora, porque depende de los jóvenes cambiar al Paraguay, depende de esta generación, de nosotros que nos manifestemos y dejemos lo mejor de nosotros para que nuestros hijos y nietos puedan disfrutar de un Paraguay mejor, “¿ y si no es ahora, cuando?”

Lo principal es que “nadie dijo que sería fácil, pero sí que valdría la pena"

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